Vergüenzas propias y ajenas…

náufragosLos náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo la tierra en el otro mundo adonde querían llegar. (Eduardo Galeano). Ante tragedias como la de hoy, 700 inmigrantes muertos en un naufragio, todos -desde los que están en las cúpulas del poder hasta cada uno de nosotros- deberíamos reflexionar en torno al mundo que estamos “construyendo”.

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