Más allá de una revolución de hormonas…

primaveran

Hace falta una verdadera Primavera, una revolución y no precisamente de hormonas. Hay que llevar la primavera, allí donde anidan duros y largos inviernos… Ojalá existiera un virus que corriera como la pólvora para sacudir la resignación y el descontento que reposa sobre este país y que, en su lugar, aflorara esa rebeldía que no se deja embaucar por la injusticia, la intolerancia y la retórica vacía.

Mario Benedetti escribió “te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía”, aunque mucho antes, Honoré de Balzac afirmaba que “la resignación es un suicidio”… mientras la calle, de siempre, invoca su refrán “la primavera la sangre altera”. Ojalá sea así…porque es hora de hacer ”lo que la primavera hace con los cerezos”, como diría Pablo Neruda…

Es tiempo de Mareas Ciudadanas, de participación, de múltiples reivindicaciones, de solidaridad con los que menos tienen o los que han dejado sin nada… y de lucha contra el racismo, de rechazo a la violencia de género y a quienes legislan contra los derechos de las mujeres… Es tiempo, ahora y siempre, de provocar cambios, de transformar y darle color a un país que solo ve y se ve en blanco y negro mate

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